Buscamos lejanos paraísos,
que no perdimos nunca.
Lloramos la pérdida de cosas,
que nunca fueron nuestras.
Decimos que amamos a los seres,
que jamás conocimos.
Cada vez que queremos algo,
lo perdemos.
Cada vez que nombramos algo,
lo matamos.
Estas vanas palabras son la causa,
de cada una y todas las distancias.
Mostrando entradas con la etiqueta Buzos de Sal (poesía). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Buzos de Sal (poesía). Mostrar todas las entradas
BUZOS DE SAL / 2
El sueño que soñara esta mañana
se ha quedado dormido
y no hay quien haga silencio todavía.
Como a un niño,
al que se le perdonan sus pecados,
caigo en la cuenta
de que ha sido sin dueño
todo el tiempo,
de que no ha comenzado.
¡Si le vieran!
Si pudieran, siquiera,
sentir que está naciendo ahora,
lloraríamos todos juntos de tibieza
y sería, por fin, sin frente
y sin espalda.
Pero nadie parece detenerse
a observar que no deja,
aunque viva cayendo,
de soñar con verdades inconmovibles,
con ilimitados paraísos,
tan reales, como el que los sueña.
se ha quedado dormido
y no hay quien haga silencio todavía.
Como a un niño,
al que se le perdonan sus pecados,
caigo en la cuenta
de que ha sido sin dueño
todo el tiempo,
de que no ha comenzado.
¡Si le vieran!
Si pudieran, siquiera,
sentir que está naciendo ahora,
lloraríamos todos juntos de tibieza
y sería, por fin, sin frente
y sin espalda.
Pero nadie parece detenerse
a observar que no deja,
aunque viva cayendo,
de soñar con verdades inconmovibles,
con ilimitados paraísos,
tan reales, como el que los sueña.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 3
Sé que no es
este pequeño cuarto lo que dicen,
que nadie hay encerrado tras sus muros,
y me late a presencia
en los rincones.
Que no es ésa
su boca y su madero, ni mi calor
el que se curva sobre su partida,
cada vez que muero
entre sus besos.
Que ellos tampoco son
siquiera
lo que nombran, los que no ven
que la palabra fuego no te quema,
que la palabra espada
no te mata.
Porque no hay
en este abrazo nadie,
ningún dador
de amor, o sueños,
o dolores,
que pueda sostenerse
ni siquiera un instante.
este pequeño cuarto lo que dicen,
que nadie hay encerrado tras sus muros,
y me late a presencia
en los rincones.
Que no es ésa
su boca y su madero, ni mi calor
el que se curva sobre su partida,
cada vez que muero
entre sus besos.
Que ellos tampoco son
siquiera
lo que nombran, los que no ven
que la palabra fuego no te quema,
que la palabra espada
no te mata.
Porque no hay
en este abrazo nadie,
ningún dador
de amor, o sueños,
o dolores,
que pueda sostenerse
ni siquiera un instante.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 4
De verdad eres tú,
la que me ocultas, Madre?
Cuando una vez más,
(mientras la luz se enturbia y
se extiende como un eco
para que puedas verme)
cierras todas las puertas
permitiendo que las flores se abran.
Eres tú, de verdad,
la que me hieres, Hembra?
Si ahora, sentados
a la misma mesa,
estamos ambos mudos,
callados de certezas porque
la palabra, aún,
no nos palpita,
y nos equivocamos y nos desatendemos,
y nos hacemos sistemáticamente
los que, todavía,
no nos hemos dado cuenta
de nada!.
Es posible seas tú,
el que me entregues, Hijo?
Pero reposa,
porque aquel que se gloria
y te juzga,
no sabe que eres tan inocente como él,
que la mano que señala
no se pertenece y
que el desamor,
no es otra cosa más
que una increíble
y mágica forma.
la que me ocultas, Madre?
Cuando una vez más,
(mientras la luz se enturbia y
se extiende como un eco
para que puedas verme)
cierras todas las puertas
permitiendo que las flores se abran.
Eres tú, de verdad,
la que me hieres, Hembra?
Si ahora, sentados
a la misma mesa,
estamos ambos mudos,
callados de certezas porque
la palabra, aún,
no nos palpita,
y nos equivocamos y nos desatendemos,
y nos hacemos sistemáticamente
los que, todavía,
no nos hemos dado cuenta
de nada!.
Es posible seas tú,
el que me entregues, Hijo?
Pero reposa,
porque aquel que se gloria
y te juzga,
no sabe que eres tan inocente como él,
que la mano que señala
no se pertenece y
que el desamor,
no es otra cosa más
que una increíble
y mágica forma.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 5
Centro mi ser en este viaje
y no sé que aire me falta, todavía,
para poder decirte
que no importa!
Como si: “te lo dije, te lo dije”,
sé que hubo un cielo esta mañana,
aunque pudo ser noche
si hubiera dado un paso.
Pero es que está tan bien así,
tan calmo todo,
sin hoy, sin ayer y sin mañana,
que no quiero, no puedo
dejar de tocar,
ni tocar nada,
y sentarme a caminar
con esta mesa al hombro,
con tus ojos encinta.
Avanza incorruptible el mediodía
y sorbo a sorbo,
se va callando este silencio nuestro que
en el fondo de la taza queda clavado,
de mirarnos tanto.
Avanza detenido
en un tiempo sin tiempo y,
una vez más,
partimos sin salir.
y no sé que aire me falta, todavía,
para poder decirte
que no importa!
Como si: “te lo dije, te lo dije”,
sé que hubo un cielo esta mañana,
aunque pudo ser noche
si hubiera dado un paso.
Pero es que está tan bien así,
tan calmo todo,
sin hoy, sin ayer y sin mañana,
que no quiero, no puedo
dejar de tocar,
ni tocar nada,
y sentarme a caminar
con esta mesa al hombro,
con tus ojos encinta.
Avanza incorruptible el mediodía
y sorbo a sorbo,
se va callando este silencio nuestro que
en el fondo de la taza queda clavado,
de mirarnos tanto.
Avanza detenido
en un tiempo sin tiempo y,
una vez más,
partimos sin salir.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 6
Esta vacía tarde de domingo
me tiene a maltraer,
me trae a mal tener relaciones conmigo,
y no encuentro en donde reclinar la cabeza.
Incluso élla,
que de buenas siempre me tuvo,
hoy, no quiere ni siquiera escucharme
y hecha un ovillito de lana,
se duerme al lado mío,
se duerme descaradamente,
como echando un manto de olvido
sobre mis viejos versos.
Entonces, con la boca
llena de palabras alzadas,
me quedo así, en el aire,
manoteando nada,
con un profundo pozo en el alma
y un terrible peso entre ambos ojos,
me quedo así, prácticamente muerto,
muerto me quedo, así,
muertito.
me tiene a maltraer,
me trae a mal tener relaciones conmigo,
y no encuentro en donde reclinar la cabeza.
Incluso élla,
que de buenas siempre me tuvo,
hoy, no quiere ni siquiera escucharme
y hecha un ovillito de lana,
se duerme al lado mío,
se duerme descaradamente,
como echando un manto de olvido
sobre mis viejos versos.
Entonces, con la boca
llena de palabras alzadas,
me quedo así, en el aire,
manoteando nada,
con un profundo pozo en el alma
y un terrible peso entre ambos ojos,
me quedo así, prácticamente muerto,
muerto me quedo, así,
muertito.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 7
A la vuelta de todas las sorpresas,
te sorprende de nuevo la mañana
con su arribo tan inesperado,
con su inocente aire de llegar,
vaya a saber uno, de dónde.
Te sorprende de nuevo
y, sin embargo, te detienes
a juntar mezquindades,
a contar
cuantas veces son una
estas dos manos.
Entonces, la dulce primavera
no es tal cosa,
y los objetos muertos,
como blancos sepulcros inexistentes,
se apilan a cada lado
de tu puerta entreabierta,
para cerrarte el paso
a cada paso.
Suéltame! te digo suavemente,
pero tú no me escuchas,
y te detienes otra vez más
para guardarme,
como un recuerdo,
en el bolsillo grande de tu corazón.
Quédate allí, no te detengas!,
te digo tiernamente.
A la vuelta de todos los caminos
hay uno, que nunca fue pisado,
que nunca fue camino,
allí nos encontraremos cuando estemos alegres,
cuando ya no nos detengamos
a recoger más nada.
te sorprende de nuevo la mañana
con su arribo tan inesperado,
con su inocente aire de llegar,
vaya a saber uno, de dónde.
Te sorprende de nuevo
y, sin embargo, te detienes
a juntar mezquindades,
a contar
cuantas veces son una
estas dos manos.
Entonces, la dulce primavera
no es tal cosa,
y los objetos muertos,
como blancos sepulcros inexistentes,
se apilan a cada lado
de tu puerta entreabierta,
para cerrarte el paso
a cada paso.
Suéltame! te digo suavemente,
pero tú no me escuchas,
y te detienes otra vez más
para guardarme,
como un recuerdo,
en el bolsillo grande de tu corazón.
Quédate allí, no te detengas!,
te digo tiernamente.
A la vuelta de todos los caminos
hay uno, que nunca fue pisado,
que nunca fue camino,
allí nos encontraremos cuando estemos alegres,
cuando ya no nos detengamos
a recoger más nada.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 8
Este camino no puede,
no quiere, llevarme a sitio alguno,
sin embargo,
heme aquí caminando sin saber caminar,
y sin haber dado un paso todavía.
Este camino no es andador, siquiera,
ni siquiera es espejo,
es pura obscuridad
hecha de luz perdida.
La vereda que viene
está ya en el presente
y es pasado para aquel
que viaja en sentido contrario.
La vereda que viene, amada,
no ha venido,
y no ha subido, tampoco,
un cuarto a mordiscones.
A que insistir, entonces,
a que pelarnos las plantas de las manos
para atrapar fantasmas venideros,
a que cambiar la primogenitura
por un plato de nada.
Este camino no quiere,
no puede llevarte hacia la vida,
ni siquiera te acerca,
ni te aleja.
no quiere, llevarme a sitio alguno,
sin embargo,
heme aquí caminando sin saber caminar,
y sin haber dado un paso todavía.
Este camino no es andador, siquiera,
ni siquiera es espejo,
es pura obscuridad
hecha de luz perdida.
La vereda que viene
está ya en el presente
y es pasado para aquel
que viaja en sentido contrario.
La vereda que viene, amada,
no ha venido,
y no ha subido, tampoco,
un cuarto a mordiscones.
A que insistir, entonces,
a que pelarnos las plantas de las manos
para atrapar fantasmas venideros,
a que cambiar la primogenitura
por un plato de nada.
Este camino no quiere,
no puede llevarte hacia la vida,
ni siquiera te acerca,
ni te aleja.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 9
Aquella tarde se abrieron las ventanas
y por los ocho huecos en el muro
entraban y salían,
y se llevaban todo.
Copiosa lluvia que viene y barre
lo que nunca ha sido y,
sin embargo,
nos tiene maniatados como a un perro,
atados, sin saber que
nunca hallaremos la puerta
con estas manos llenas.
Bendita lluvia!
Bendito beso matutino
que no nos da ninguna boca amada.
Dulce mujer sin piel que,
tiernamente, nos acaricia
sin tocarnos.
Ahora ya no es ayer,
y esta caja hace agua
por todos sus costados,
como un buzo de sal
bajo el mar infinito.
y por los ocho huecos en el muro
entraban y salían,
y se llevaban todo.
Copiosa lluvia que viene y barre
lo que nunca ha sido y,
sin embargo,
nos tiene maniatados como a un perro,
atados, sin saber que
nunca hallaremos la puerta
con estas manos llenas.
Bendita lluvia!
Bendito beso matutino
que no nos da ninguna boca amada.
Dulce mujer sin piel que,
tiernamente, nos acaricia
sin tocarnos.
Ahora ya no es ayer,
y esta caja hace agua
por todos sus costados,
como un buzo de sal
bajo el mar infinito.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 10
Sin que nadie lo note
hace tres días,
con los absurdos adioses
agotados,
murió mi apasionado corazón
trajeado en grana.
Ciñendo lacerante corona
y ante tan indiferente concurrencia
se murió
en un instante improducido,
se murió de vivir,
nomás,
de repetir, autómata,
los dos más dos son cuatro
cotidianos,
los “yo sé”,
los “yo quiero”,
de costumbre.
Se murió
viendo entrar y
salir extraños personajes
por los cuartos,
desconocidos conocidos
con convencidas máscaras,
saltar sobre la mesa inmaculada,
abofetear con guantes
y cortar sin espada.
Se murió de vivir,
de duda inmensa,
de extendida sospecha,
de amor desesperado.
Se murió de morir, nomás,
hace tres días
y no dejó cadáver.
hace tres días,
con los absurdos adioses
agotados,
murió mi apasionado corazón
trajeado en grana.
Ciñendo lacerante corona
y ante tan indiferente concurrencia
se murió
en un instante improducido,
se murió de vivir,
nomás,
de repetir, autómata,
los dos más dos son cuatro
cotidianos,
los “yo sé”,
los “yo quiero”,
de costumbre.
Se murió
viendo entrar y
salir extraños personajes
por los cuartos,
desconocidos conocidos
con convencidas máscaras,
saltar sobre la mesa inmaculada,
abofetear con guantes
y cortar sin espada.
Se murió de vivir,
de duda inmensa,
de extendida sospecha,
de amor desesperado.
Se murió de morir, nomás,
hace tres días
y no dejó cadáver.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 11
Sentado frente a mí
y en carne viva,
sin que le tiemble el pulso
ni oscile la mañana,
deglute mi exaltado corazón,
me moja el ojo!
Mientras tanto, la gente,
pasa sin enterarse,
(como siempre)
persiguiendo un deseo
que no le pertenece,
contándose
con los dedos de otro,
tocándose
con guantes.
Entonces,
ni lanza ni espada permanecen,
el hierro estima por paja,
y el acero, por leño consumido.
Las distancias también se desvanecen
y ya nadie queda frente
a frente.
y en carne viva,
sin que le tiemble el pulso
ni oscile la mañana,
deglute mi exaltado corazón,
me moja el ojo!
Mientras tanto, la gente,
pasa sin enterarse,
(como siempre)
persiguiendo un deseo
que no le pertenece,
contándose
con los dedos de otro,
tocándose
con guantes.
Entonces,
ni lanza ni espada permanecen,
el hierro estima por paja,
y el acero, por leño consumido.
Las distancias también se desvanecen
y ya nadie queda frente
a frente.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 12
De a una
Se han ido yendo.
Desde este desamparado estuario
de dos bocas,
las he visto partir,
una
por una.
Ninguna
levantó la mano para despedirse,
ni dejó caer
(por cortesía)
una leve sonrisa.
Simplemente,
se han ido yendo
por detrás del viejo muro
que rodea la casa,
como quien,
desesperadamente,
busca cubrirse
de un sorpresivo aguacero.
De seguro,
entrarán inmediatamente
en la vida de otros amurallados hombres,
desprevenidos hombres que,
como yo,
creerán en ellas,
vivirán por ellas y,
lo que es mejor,
sufrirán por ellas hasta las lágrimas.
He llegado a pensar
que ya todas me habían abandonado,
pero ahora sé que
cuando la última de ellas
se marche,
no quedará en mí
lugar para dolor alguno.
Se han ido yendo.
Desde este desamparado estuario
de dos bocas,
las he visto partir,
una
por una.
Ninguna
levantó la mano para despedirse,
ni dejó caer
(por cortesía)
una leve sonrisa.
Simplemente,
se han ido yendo
por detrás del viejo muro
que rodea la casa,
como quien,
desesperadamente,
busca cubrirse
de un sorpresivo aguacero.
De seguro,
entrarán inmediatamente
en la vida de otros amurallados hombres,
desprevenidos hombres que,
como yo,
creerán en ellas,
vivirán por ellas y,
lo que es mejor,
sufrirán por ellas hasta las lágrimas.
He llegado a pensar
que ya todas me habían abandonado,
pero ahora sé que
cuando la última de ellas
se marche,
no quedará en mí
lugar para dolor alguno.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 13
Con su color de duelo
me dice la señora
que debo despedirme.
Que no hace falta
que saque la vieja valija del armario
ni que deje, siquiera,
una pequeña esquela.
Basta con que me deslice,
silenciosamente,
hacia el fondo de la casa
y que me siente, despacio,
en la silla acostumbrada.
Que cierre los ojos
y me deje acariciar por
la cálida tarde que ahora,
sorpresivamente,
se ha echado entre mis piernas
y se ha quedado,
dulcemente mansa.
Que respire profundamente,
permitiendo que la fragancia
de los jazmines,
que cubren el alambrado
(y van tapando, de a poco, la vista
que nos queda del reencuentro perdido),
me inunde por completo.
Y que, por último,
exhale lenta y sostenidamente,
hasta que no quede,
agazapado en los rincones
de la memoria,
ningún recuerdo.
Llorando a mares,
me ha dicho la señora
que ahora basta con eso.
Que,
por ahora,
con eso,
basta.
me dice la señora
que debo despedirme.
Que no hace falta
que saque la vieja valija del armario
ni que deje, siquiera,
una pequeña esquela.
Basta con que me deslice,
silenciosamente,
hacia el fondo de la casa
y que me siente, despacio,
en la silla acostumbrada.
Que cierre los ojos
y me deje acariciar por
la cálida tarde que ahora,
sorpresivamente,
se ha echado entre mis piernas
y se ha quedado,
dulcemente mansa.
Que respire profundamente,
permitiendo que la fragancia
de los jazmines,
que cubren el alambrado
(y van tapando, de a poco, la vista
que nos queda del reencuentro perdido),
me inunde por completo.
Y que, por último,
exhale lenta y sostenidamente,
hasta que no quede,
agazapado en los rincones
de la memoria,
ningún recuerdo.
Llorando a mares,
me ha dicho la señora
que ahora basta con eso.
Que,
por ahora,
con eso,
basta.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 14
Paulatina y naturalmente
todo,
se ha ido aquietando.
Una vez más ha regresado
el tiempo de la calma,
de la completa vanidad.
Como la voces,
los colores,
también se han apaciguado
hasta llegar a confundirse,
mansamente,
el uno con otro.
Todo duerme y regenera.
Pocos ven que,
ese silencio,
es el mágico momento
de la acumulación.
todo,
se ha ido aquietando.
Una vez más ha regresado
el tiempo de la calma,
de la completa vanidad.
Como la voces,
los colores,
también se han apaciguado
hasta llegar a confundirse,
mansamente,
el uno con otro.
Todo duerme y regenera.
Pocos ven que,
ese silencio,
es el mágico momento
de la acumulación.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 15
Soy ahora tal
como era.
El alma que reprocha
arde aquietada
y sonríe cuando,
sobre sí misma,
vuelve su verdadero rostro.
También nosotros
éramos necios en otro tiempo,
vivíamos en malicia
y nos aborrecíamos.
También nosotros
habíamos sido señalados
y teníamos creencias,
bebíamos, pero no se acababa
nuestra sed.
Oh! Dulce luna!
Aquél que ahora
habita en mi corazón,
resplandece en tus ojos,
aún cuando lloras,
Y nos desnuda de toda desnudez,
y nos hace claros,
e inocentes,
como la noche más
cerrada.
como era.
El alma que reprocha
arde aquietada
y sonríe cuando,
sobre sí misma,
vuelve su verdadero rostro.
También nosotros
éramos necios en otro tiempo,
vivíamos en malicia
y nos aborrecíamos.
También nosotros
habíamos sido señalados
y teníamos creencias,
bebíamos, pero no se acababa
nuestra sed.
Oh! Dulce luna!
Aquél que ahora
habita en mi corazón,
resplandece en tus ojos,
aún cuando lloras,
Y nos desnuda de toda desnudez,
y nos hace claros,
e inocentes,
como la noche más
cerrada.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
BUZOS DE SAL / 16
Ayer entendí.
Cuando los cinco gritos
se apagaron,
y sólo quedamos
la cruz iluminada y
dos suspiros,
una ola de sábanas y besos
me protegió de todas
las mentiras,
en el mismo momento que
se abrió la tierra,
y se detuvo
el mundo.
Cuando los cinco gritos
se apagaron,
y sólo quedamos
la cruz iluminada y
dos suspiros,
una ola de sábanas y besos
me protegió de todas
las mentiras,
en el mismo momento que
se abrió la tierra,
y se detuvo
el mundo.
Etiquetas:
Buzos de Sal (poesía)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)